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domingo, 30 de abril de 2017

Mutis

MUTIS


La tía Mariasun siempre tan callada, tan discreta. Tan prudente que, con tal de tener la fiesta en paz, quitaba siempre el hierro a cualquier asunto. Nunca la oímos quejarse, ni protestar. Fíjate cómo sería que se pasó una semana entera sin gas porque al de las bombonas se le olvidó dejarle un lunes la suya, y estuvo la pobre mujer durante siete días a latas de mejillones y aseándose con agua fría.
Así que a ninguno nos sorprendió que muriera calcinada en el incendio del entresuelo donde vivía. Dicen los vecinos que olieron a quemado y avisaron a los bomberos, y que en ningún momento la oyeron gritar ¡fuego, fuego! ni nada parecido. Una bendita era, la tía Mariasun.


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