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domingo, 30 de abril de 2017

Efímero

EFÍMERO


En un principio, me encantó cómo sujetaba mi cintura al bailar en la pista, sus dedos firmes apretándome las caderas y el aroma varonil de su loción de afeitado. Sí, aquel chico tan guapo me hacía levitar. Unas horas y varios ponches después se ofreció a llevarme en su Simca 1000 hasta casa. Como nunca bebo no me percaté de la encerrona y terminamos en el asiento trasero desnudos, hechos una madeja de brazos y piernas. Nueve meses después, los gemelos pusieron a la pasión un punto al final.

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