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martes, 18 de abril de 2017

La tienda de antigüedades

LA TIENDA DE ANTIGÜEDADES

El vestido de fiesta era auténtico y el carruaje y los caballos también, así que la clienta se fue contentísima con la ganga. Pero pasadas las doce de la noche me despertó hecha una fiera, amenazándome con un zapato de cristal, y tuve que devolverle el dinero. Se lo había advertido lo de la medianoche, venía bien clarito en el libro de instrucciones, pero ni caso. Y mírame ahora: recogiendo del mostrador jirones de seda, pedrería y organdí y dando escobazos a estos dos ratones.
De verdad, qué descuidada es la gente, ¡está todo inservible! En cuanto amanezca quemaré los harapos en la chimenea, sacaré a la gata para que acabe con los intrusos y pondré una olla con agua a hervir para hacer crema de calabaza.


miércoles, 4 de enero de 2017

El enchufe

EL ENCHUFE

De una viga del desván cuelga una bufanda con un nudo de horca en el extremo inferior. Justo debajo, sobre un gran charco de agua, languidecen la pipa y el sombrero del abuelo, una zanahoria renegrida y dos canicas de cristal. «Vaya por Dios, qué desconsiderado el muñeco», masculla el padre mientras baja a por el cubo y la fregona.
En la cocina, la madre se afana en quitar una a una las plumas al pavo antes de degollarlo y meterlo al horno. Andan tan ocupados que ninguno de los dos advierte lo silencioso que está Tommy en la salita, decorando con las luces el árbol de Navidad, ni el olor a carne quemada.