domingo, 22 de marzo de 2026

Tormenta

TORMENTA

Lo único que le tranquiliza cuando no está dormitando es el árbol. Observar a las orugas chapotear en las hojas jabonosas, a los pulgones chupar el suavizante que fluye por el tronco, a los jilgueros picotear la fruta y cagar sales de baño. Cuando llueve, le relaja el aroma a aceites esenciales de la espuma que forman los jabones en los charcos.

Pero hoy le despierta del dulce sopor un relámpago que enciende el cielo plomizo al tiempo que un fogonazo de lucidez ilumina su mente nublada. Y evoca, horrorizado, un puñal en sus manos ensangrentadas.

Sintiéndose miserable, queriendo eliminar esa imagen, se dirige al árbol y en cuclillas empieza a frotarlas. Restriega, enjuaga, rasca con una piedra, se hace llagas, las descarna. Entonces dos celadores se aproximan, se lo llevan en volandas, lo sedan, le limpian el barro, le ponen una camisa con las mangas cruzadas a la espalda.