domingo, 22 de marzo de 2026

Casa rural

CASA RURAL

«Sin cobertura ni Internet», rezaba el anuncio, para luego añadir: «Porque ¿desconectar no es precisamente eso?», y salían imágenes de unas cumbres nevadas rayando el cielo, de paisanos segando la mies, de una higuera con tanto fruto que casi se podía oler, de unos petirrojos posados en la barandilla del balcón.

Los viernes por la noche llegaban los alojados y decían: «qué rústico, qué bien», pero después: «cómo huele a boñiga», «matas esa araña o yo ahí no duermo» y «por las putas campanadas no he podido pegar ojo».

Pero cuando el domingo recogían para irse, ya estaban planeando volver.