EL ARTISTA
El último seis de enero que pasaron en familia en casa de Juanín, debajo
del árbol de Navidad no estaba lo que había pedido. Y mira que se lo había dejado
claro al cartero de los Reyes Magos del ayuntamiento. Eso y que se había
portado superbién. Bueno, al emisario real le susurró que solo bien, que
quitase lo de «super», que igual se había excedido. Por si acaso.
Tuvo que conformarse con un bloc y unos lápices de colores. Y aunque
estaba algo decepcionado, se puso a pintar y enseguida se le pasó el disgusto.
«Mami, para ti», dijo a su madre alargándole el dibujo. Pero qué difícil de
complacer era, pues al verse retratada con estrellas chispeando entre ella y el
barbudo de la Administración de Lotería tiró el papel a la basura.
«Pues a papi seguro que le gusta», se dijo Juanín recuperándolo a
hurtadillas del cubo.