domingo, 22 de marzo de 2026

Ciberamor

CIBERAMOR

En el aeropuerto, un Simón nerviosísimo sujeta un globo rojo con la palabra «Welcome». Está esperando a que aterrice el vuelo de Caracas, se abra la puerta de «Llegadas» y aparezca Marlene.

La conoció en un chat de vídeos porno. Ella tonteó con él, le escribió por privado, le mandó unas fotos muy sexis, le dijo que era muy simpático y él cayó enamorado. Jamás de los jamases, nunca, en ningún lado, ninguna mujer había reparado en él. Se propuso entonces alejarla de la mala vida y traérsela a España. Él la cuidaría y le daría todos los caprichos; todo, cualquier cosa que se le antojase.

Empezó enviándole dinero para vestidos. Luego para pagar el alquiler, que ese mes no le alcanzaba. Después que si medicinas, hasta que hipotecó el piso porque la madre tenía un cáncer y en Boston la operaban. Tuvo que pedir otro préstamo, pues el tratamiento oncológico se alargaba. Así estuvieron dos meses, hasta que ella le pidió plata para el visado y el billete de avión.

¡Al fin podría abrazarla!

Pero Marlene no sale.

Qué ha podido pasarle.

Le escribe, angustiado. ¿Dónde estás?

Y desde un cuchitril, en Tanzania, un hombre sudoroso contesta el mensaje.