domingo, 22 de marzo de 2026

La viuda

LA VIUDA

En el camposanto, el hielo, la escarcha y  la humedad de los largos inviernos han dejado su huella en las lápidas del suelo. La piedra, de tan desgastada, ya no es blanca ni gris, sino de un tono parduzco, entre podrido y sucio, y en muchas ya no se ven las letras grabadas a golpe de cincel, los nombres, fechas y epitafios apenas pueden leerse; hay que achinar los ojos para completar las palabras. El musgo se ha adueñado de los recovecos y la hojarasca y los hierbajos avanzan sobre las sepulturas. Bajo el suelo, las raíces de los cipreses, que siguen creciendo, provocan ligeros movimientos que desencajan las lápidas o hunden en la tierra tumbas enteras.

A Hannah le da un escalofrío cada vez que tiene que atravesar esa avenida del cementerio para llegar a donde su Charles y respira aliviada cuando llega con sus crisantemos al columbario.