domingo, 22 de marzo de 2026

El emigrante

EL EMIGRANTE

Las cumbres nevadas al fondo y más acá las chimeneas humeantes le guiaron en el último tramo hasta la aldea de donde había partido hacía sesenta años. Su temor a no hallar el camino después de tanto tiempo desapareció mientras enfilaba la cuesta empedrada, rumbo al cementerio, donde estaban enterrados sus antepasados.

El olor a castañas asadas y el tolón de los cencerros no apaciguaban su desasosiego; temía que, por su aspecto avejentado y su acento, no lo reconocieran. Lo que sí logró abstraerlo fue comprobar que una simple ánima como él pudiera hundir el pie en una boñiga fresca.