CONQUISTA
No le resultó fácil trepar los doce metros de muralla, reptar a lo largo
de la ronda para no ser visto y atravesar almenas y torreones para llegar hasta
Sara. Todavía tuvo que abatir en duelo a algunos escuderos que la rodeaban,
pero cuando al fin estuvo a solas con ella desplegó todas sus armas para
cortejarla; hacerlas reír siempre funcionaba. También esta vez consiguió que
una doncella se le entregara.
Ahora es ella quien lo busca, lo llama, lo persigue. Pero él ya piensa
en su siguiente desafío y solo tiene en mente los ojos grises de Clara.