domingo, 22 de marzo de 2026

La Habana

LA HABANA

Lo que no falta nunca en «Le salon de coiffure», la pelu de barrio donde trabaja Yocelyn, son revistas de moda y belleza: Vogue, Elle, Harper's Bazaar, Cosmopolitan, Telva, InStyle o Glamour son algunas de ellas. Llegan más o menos cada tres meses, así que terminan muy sobadas, medio rotas y sin algunas hojas que recortan las empleadas o las clientas bromeando entre ellas: que si me llevo estas sandalias Manolo Blahnik, dice una mientras arranca una página entera; que si yo estos pantalones palazzo; que si no puedo vivir sin un bolso Louis Vuitton; que si yo este vestido de encaje y lentejuelas. Y así, al tiempo que desaparecen las hojas satinadas de los magacines, se van nutriendo las fantasías de las chicas de destilar glamour y de taconear, vestidas con plumas y pedrería, por el vestíbulo de un hotel de cinco estrellas, como esas divas de las pasarelas.

A Yocelyn esta tarde, paseando por el malecón tras terminar su jornada, le han hecho chiribitas los ojos y le ha parecido que rozaba con sus uñas de gel recién puestas su sueño de cenicienta cuando aquel hombre —quizá un poco viejo, bastante calvo, demasiado sudoroso y gordinflón, pero rubio y extranjero— le ha dicho que qué pretty es, que si le puede hacer una fotografía para una agencia de modelos y que si le apetece tomarse un cóctel con él.