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viernes, 6 de mayo de 2016

Enemistad

ENEMISTAD

Si no fue por unos amigos fue por otros, eso ya da igual. El caso es que un día accedí a que entrasen en mi casa un guerrero ninja, una vedette y un gato persa. A la chica y al gato no los volví a ver, pero el tipo se quedó merodeando por allí, muy pendiente de todos mis movimientos.
Al principio me cayó bien: le gustaba mi arroz salvaje de los domingos y no olvidó mandarme un ramo de flores por mi cumpleaños. Se reía también mucho con mis chistes, se reía así, «jijijij».
Pero pronto empezó a tomarse demasiadas confianzas: criticaba los versos que componía y las canciones que escuchaba. Hasta la marca de pienso que compré a Rufus le pareció mal.
 Así que le borré de mi Facebook y ya no somos amigos.


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