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viernes, 6 de mayo de 2016

El otro

EL OTRO


Subir de nuevo a la habitación azul mientras su tía duerme. Eso hace Ricky tras haber husmeado en el salón. Avanza despacito, de puntillas: dos peldaños adelante, uno atrás, otros dos adelante… Un relámpago y el estampido del trueno interrumpen esta cadencia, haciéndole evocar las luces parpadeantes de una ambulancia y el coche familiar rebotando precipicio abajo, hecho un amasijo de hierros y cuerpos desmembrados. Pero repentinamente frunce los labios al percibir el olor a pintura fresca de su cuarto y al niñito rubio en camisón que le mira furibundo, que sujeta un candelabro, que cierra los ojos antes de estrellarlo contra el espejo del armario.


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