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viernes, 6 de enero de 2012

Post-Data

POST-DATA

Cada día que pasa en este horrible lugar me siento más débil. Aquí muere gente todos los días y sé que pronto me llegará el turno, lo mismo que a mi hermana, ni lágrimas me quedan ya. Sin embargo no termino de perder del todo la lucidez; la esperanza la dejé en la casa de atrás cuando llegaron aquellos soldados y nos sacaron de allí a patadas. No pude llevarme mi diario y sé que esta hoja nunca se unirá a las que escribí en mi cautiverio, pero si llegase a ocurrir ese milagro quisiera añadir que pude conocer la dulzura del amor juvenil en los labios de aquel muchacho que viajaba con nosotros en el mismo vagón de la muerte.