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viernes, 6 de enero de 2012

Maneras de morir


MANERAS DE MORIR


«Demasiados funerales para una semana». Sentado solo ante el tapete verde, Félix recordaba afligido a sus compañeros de partida. Primero fue Tomás, que tras dejar el pacharán por recomendación médica murió ahogado en un vaso de agua; después le llegó el turno a Fortunato, que al ir al retrete cayó en un pozo sin fondo; y por último Inocencio, que desde aquello prefería salir a mear al callejón de la cantina, fue encontrado tieso y con la pata estirada.

Camino ya de casa empezaron a caer unas gotas y se refugió bajo un árbol. Mientras esperaba a que amainase, se acordó de que aquella mañana se había cruzado con un gato negro cuando pasaba por debajo de una escalera. Decidió entonces escribir su epitafio, por si acaso: «Aquí yace un hombr…». No hubo más tiempo: en ese momento se desató una tormenta eléctrica y allí mismo le partió un rayo.

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