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domingo, 10 de mayo de 2015

Sin acritud

SIN ACRITUD

Tras varios meses de angustiosa espera y el ingreso en el hospital, Diego se llevó a su mujer y al pequeño Hugo, ya bastante recuperado de la operación, a Benidorm, donde habían pasado su luna de miel. El primer día de playa, cuando salía de darse un chapuzón, vio cómo ella besaba cariñosamente al socorrista.

Jamás preguntaría por qué aquel tipo, cuya cara le resultaba tan familiar, tenía esa cicatriz en un costado.

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