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domingo, 24 de febrero de 2013

Pelusa


PELUSA

Desde la habitación de su hermanita hasta la sala, veintiocho pasos. Desde que su padre se encierra en el baño hasta que suena el ruido de la cisterna, trescientos cinco segundos. Desde que hace cuatro días llegó la recién nacida a casa, cincuenta besos menos. Desde que su madre se prepara el café y las tostadas hasta que termina de recoger la mesa de la cocina, diecisiete cabezazos contra la pared. Desde que se encarama a los barrotes y deja caer al bebé por el balcón, tres pisos y dos rebotes en el asfalto.