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miércoles, 13 de febrero de 2013

Impune


IMPUNE

El leve crujir de la viga de la que cuelga su padre se convierte en un fuerte ¡paf! cuando el peso del cuerpo parte en dos la madera podrida por la carcoma. «Qué fastidio», se lamenta Howard mientras se inclina sobre el viejo tensando la soga hasta que deja de respirar. «Con madre fue más fácil, un empujoncito desde el bote de remos y listo. Ni siquiera gritó cuando se hundía», sonríe complacido al evocar las burbujas en la superficie del lago. Pronto le llegará el turno a su hermana Eleanor y la casa será suya. Pese a la ventaja que le confieren sus noventa quilos,  la gorda es asmática.