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martes, 12 de febrero de 2013

El arte cisoria. Las tijeras.


EL ARTE CISORIA.  LAS TIJERAS.

Cuando queremos colgar un cuadro de la pared recurrimos al martillo; para barrer el suelo, a la escoba; para prender un cigarrillo, al mechero (las cerillas casi quedaron sepultadas en el recuerdo). Pero si de lo que se trata es de recortar algo, cómo no, necesitaremos unas tijeras. Y he aquí la cuestión, ¿qué tipo de tijeras?
Sería muy interesante poder observar a través de las paredes de un bloque de apartamentos el momento en que los vecinos se disponen a usar esta herramienta. Veríamos al encargado de la pescadería situada en el bajo comercial limpiar unos ojitos con unas un poco gruesas y bastas; a la niña del segundo “A”, recortar de una revista de naturaleza la foto de un pingüino para su tarea del cole con unas de punta roma, para no hacerse sangre; a la abuela del primer piso, arreglar los bajos del pantalón del nieto, retirando los hilos sobrantes con las de coser; al caballero atildado del principal, eliminar los pelitos que le sobresalen de los orificios nasales con unas de punta curvada, para evitar una escabechina; al electricista que ha venido a cambiar la instalación en la escalera, con unas especiales para pelar la funda del cable sin tocar los filamentos del interior; al chaval tumbado sobre la cama, examinar su nueva navaja suiza, en la que tampoco faltan, entre varias e insólitas piezas más, unas tijeritas plegables; y al de la terraza del ático, podar sus plantas con unas especialmente reforzadas para quebrar las ramas.
Queda por tanto comprobado que las tijeras se encuentran en una escala evolutiva superior a la alcanzada, por ejemplo, por un simple bolígrafo o una sartén monda y lironda. Incluso para los zurdos existen diseños adaptados. También pueden servir como arma letal, aunque en esto no voy a entrar, pues para matar a alguien sirve casi cualquier cosa.
De todos modos, las tijeras más inquietantes y que más daño hacen son invisibles y están en manos de un grupo de impresentables que dirigen la nación y con las que se divierten haciendo recortes a los derechos sociales adquiridos con tanto sudor y lágrimas.