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lunes, 1 de diciembre de 2014

El encargo

EL ENCARGO


Pero ya nada sería igual para Chipi. Eso iba a descubrirlo enseguida, en cuanto la mamá de Gonzalo se perdiera con Carlota por donde las muñecas. Entonces este aprovecharía para sacarlo del bolsillo de su anorak y lo depositaría en la estantería de los videojuegos, susurrándole al oído «Locura Zombie Night, que no se te olvide». Nunca volvería a sentirse seguro entre los barrotes dorados de su jaula, dando vueltas y más vueltas en el columpio, desde que esa mañana al niño se le cayera su primer diente.

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