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viernes, 26 de diciembre de 2014

De andamios

DE ANDAMIOS


El mensaje era claro, conciso, breve y letal: no insistas, decía con un meneo despectivo de caderas, mientras se alejaba taconeando como una diva sobre los adoquines. Antes de doblar la esquina, ahuecó con desparpajo su melena pelirroja y desapareció de mi vista para siempre, dejándome con un calorcillo pegado a los pantalones que solo una morenaza de ceñidos vaqueros logró avivar una eternidad después; concretamente, medio saco de cemento y un muro de ladrillos más tarde.

2 comentarios:

  1. Francamente bueno, aunque el final lo veo complicado para mi. ¿Una eternidad, un nicho...? ¿Un andamio? ¿Acaso se oyó algún piropo desde lo alto del andamio???
    La eternidad me confunde, como diría Mafalda.
    Pero me gusta el jugo que le has sacado a esa imagen pelirroja alejándose y el calor que deja....
    Bsss

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    Respuestas
    1. Sí, la verdad es que este quedó mal tejido, igual recupero a la pelirroja más adelante para otra historia.

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