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viernes, 3 de enero de 2014

MELISSA G.

MELISSA G.

—… naricilla respingona y un cuerpazo de escándalo. Bien, señor —el empleado aporrea las teclas, la pantalla comienza su búsqueda—. ¿Algún detalle más que pueda sernos útil? ¿Lunares, tatuajes?
Niego con la cabeza, impaciente. Unos minutos después, le oigo decir «aquí la tenemos». Se levanta de la silla y me hace un gesto para que le siga al almacén. Abre una cajonera metálica, señala a la chica. «¿Es esta, verdad?». Asiento. «Déjeme el carné». Se lo entrego y apurado me acerco a una cabina. Meto la cinta en el vídeo, la rubia me guiña un ojo y sin perder un segundo más me desabrocho los pantalones.


7 comentarios:

  1. Susana suerte con tu micromasturbador, te debo lecturas a ver si ahorro tiempo para leeros a todos. Ah y de paso feliz año.
    Abrazos

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  2. Brusco final que hace al lector despertar del sueño en que le mete el inicio de la historia.

    Saludos

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  3. Buen relato Susana, al mas puro estilo de novela negra.

    A ver si hay suerte. Feliz año.

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  4. La realidad virtual pretende haber sido pionera del amor por encargo, pero vemos en tu relato que no, que existía ya antes de Internet.
    Un saludo y feliz 2014
    JM

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  5. Lo mejpr para vosotros, chicos. De momento veo que el micro gusta más al género masuclino, jeje. Me alegro como autora, vaya que sí.
    Abrazos.

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  6. Hola Susana, tu micro me recuerda a uno de los finalistas, pero en versión humana. En la radio han hablado de que se han enviado varios de mujer a la carta. Enhorabuena por tu creatividad.

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  7. Pues sí, cuando lo estaba leyendo pensaba que había sido el ganador porque era del estilo. Me gusta la escena que presentas y el ritmo que tiene.
    Suerte para otra!
    Saludos!
    ;)

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