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domingo, 21 de octubre de 2012

La espera

LA ESPERA

—De corazón y científicamente, lamento comunicarle que el diagnóstico no es nada halagüeño. La buena noticia es que se encuentra en excelentes manos, haré lo imposible por aliviarle.
—Pero, doctor… ¡deje de hurgarme en la oreja! Que donde me duele es en el pie.
—No me distraiga con tonterías. Además, si usted es parapléjico: no le puede doler un pie así como así.
—¡Llegué! Perdón por el retraso. Doctora, ese bigote le sienta muy bien.
—Enfermera,  inmovilice al paciente, que no para quieto. A ver… Ajá, lo que sospechaba ¡un tapón!
—Ustedes tres, vuelvan a la fila y estense calladitos. Aquí tienen, sus pastillas.

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