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domingo, 2 de marzo de 2014

La familia Dumm

LA FAMILIA DUMM

—Pero ¿cómo pudo salir el bebé despedido por el parabrisas? —preguntó el técnico a su compañero, que tomaba fotografías del cuerpo desmadejado en el asfalto a quince metros del vehículo—. ¿No iba sujeto con el cinturón a la sillita? Estas distracciones, Douglas, salen muy caras, qué desastre… ¿Dónde ha ido a parar la cabeza?
—Un lamentable error, sí —reconoció este. Metió el despojo en una bolsa que llevaba al hombro y señaló hacia las ramas de un árbol—. ¿No es aquello de allí?
Asintió con fastidio y siguió anotando en su cuaderno hasta el último detalle del accidente: al señor Dumm le habían desaparecido la nariz y los ojos tras estampar la cara contra la luna delantera. Al menos a la del asiento del copiloto se le había abierto el airbag y solo tenía algunos rasguños en la frente y varias costillas rotas.
—Queda demostrado que a noventa en una curva, con charcos y lloviendo, estos neumáticos no agarran bien, tendremos que seguir investigando. Ah, y no olvides revisar el dispositivo de apertura de los airbag.
Terminado el informe, sujetaron por las piernas a los dos muñecos y los arrastraron hasta el almacén.

7 comentarios:

  1. Uff, Susana, humor negrísimo con ese bebé descuartizado. Está muy bien desarrollado el enredo, claro que por el tono del diálogo nos alertas de que las cosas no son lo que parecen. Quizás, solo quizás, el narrador omnisciente no debería "mentir" pero sí ocultar la verdad, por eso puedo asumir que diga "señor Dumm" refiriéndose al muñeco (le han puesto nombre) pero luego dice "mujer" y aquí también tenías que haber puesto nombre, no sé si me explico.

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    Respuestas
    1. Seguramente tienes razón, ximens, pero no supe cómo aludir al personaje femenino. Un muñeco, aunque represente a una mujer, nunca es una mujer. Pero en este engaño no supecómo referirme a ella. Si se me ocurre algo más apropiado, lo modifico.
      Gracias, majo.
      Abrazo.

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    2. Tan fácil como decir "Señora Elizabeyh". No resulta extraño que se pongan nombres a los peluches, esqueletos de clase y maniquís de prueba.

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  2. Muy divertido, aunque con un humor ácido, que al principio cuesta de leer. Pero afortunadamente todo queda en un engaño resuelto.
    Felicidades.

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  3. Ayyy,menos mal que eran muñecos que ya se me había encogido el estómago. Es muy bueno el relato y se lee con mucha atención.
    Besicos muchos.

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  4. Yo eso pretendía, que pasarais un mal rato jeje.... Y sin efectos secundarios, muy importante.
    Abrazo, Asun y la casaencendida.

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  5. A mi entender, es un relato redondo, perfecto, de los que me gustaría que llevasen mi firma. ;-)
    Edita Nogueira.

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