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miércoles, 17 de abril de 2013

En vela


EN VELA

… ¡Calla y arregla de una vez la cisterna del váter, que gotea!... ¡Calla y arregla de una vez la ciste… AAAGGGHHH…!
Elliot se sacude las plumas pegadas a sus manos y regresa a la habitación de invitados. Echa una última ojeada a los números rojos del reloj de la mesilla: son las 02:47. Se cubre con la manta hasta las orejas y emite un sonoro bostezo. «Que no se me olvide mañana, después de la batida, —se dice mientras cae en el abismo del sueño— acercarme al pueblo y comprar a tía Dorothy unos peces de colores».


3 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo, los peces son más sumisos que cualquier loro. Me ha gustado, mucho humor.

    Saludos.

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  2. Bienvenido, Beto, al blog. A mí lo que parece que me gusta hacer con los personajes es putearles. Esta vez le tocó al loro.
    Un abrazo.

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  3. A partir de ahora, no se desvelará, los peces no hacen ruidos. Es muy simpático tu micro, muy bueno.
    Besicos muchos.

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