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viernes, 23 de mayo de 2014

A pique

A PIQUE


No, él nunca fue un hombre desconsiderado. Por supuesto que le disgustaba contemplar cómo se hundía su barco y haber olvidado dar la alarma al pasaje. No, no se enorgullecía de haber pedido a los cinco tripulantes africanos que dormían en cubierta que subieran la preciada carga al bote salvavidas, ni de haberles abandonado luego a su suerte. No, tampoco era insensible a los gritos de auxilio que le taladraban los oídos mientras se dejaba arrastrar por la corriente. Pero se sentía dichoso abrazado a aquel cofre lleno de tesoros con los que pronto, muy pronto… glu glu glu.

8 comentarios:

  1. Muy orginal ese final... antes muerto que pobre.

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  2. He ahogado al personaje prepotente y eso me ha dejado a gusto.

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  3. Así funciona, según parece, en la realidad. Lo malo es que nadie se acuerda de la tripulación condenada.
    Un saludo
    JM

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  4. Sí que se acuerdan, Juan. Nos meten futbol por vena (partiditos a los que por cierto acuden gratis y con todo pagado) y así consiguen que nos olvidemos de ellos un rato.

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  5. El glu, glu, glu, final es genial Susana.
    Abrazos.

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    Respuestas
    1. Es mi venganza. Ya me gustaría saber cómo acabar con tanto abuso y prepotencia.

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  6. Significativo, muy significativo. Comparto contigo la idea. Sobre todo ese glu, glu, glu...

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  7. La actualidad nos proporciona mucho material para ficcionar, aun siendo el mismo de tan baja calidad.
    Abrazo, Ponfiel.

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