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jueves, 7 de marzo de 2013

El horno


EL HORNO

Solo a las niñas guapas y a los hermanos que se las presentaban les asignaban tareas fuera del sótano. Ellas servían café y bollos calientes a los hombres uniformados que desayunaban allí y a los chicos les dejaban conducir sus furgones para repartir las mercancías. Al resto, creo que los mandaban a los hornos;  a muchos no les volví a ver.
Como tengo las manos finas y soy habilidosa, me sentaron a una mesa para rematar la producción. Pero el supervisor ha dejado caer hoy que pronto habrá traslados. Yo al horno no pienso ir, y menos ahora en verano. Mañana mismo preparo el currículum y lo envío al almacén de helados.

7 comentarios:

  1. Susana, creo que tu micro (Rec) tiene varias lecturas. Me ha encantado.
    Besicos muchos.

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  2. Pretendí hacer un paralelismo de hornos, los del exterminio y los de pan, pero no estoy segura de haberlo logrado en estas cien palabras. Esa era la idea.
    Un beso.

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  3. Muy logrado Susana. Reconozco que no lo había pillado, je je, pero me gustaba igual.
    La interpretación con los crematorios dan un final inquietante, si lo piensas.
    Un abrazo.

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  4. Ya, Miguel. A veces en los relatos una no sabe trasmitir la imagen que tenía en la cabeza, y este es un ejemplo claro. Yo sigo viendo lo que quería ver, pero los demás no. O sea, microrrelato fallido. Ya verás el que he mandado para esta semana. De dos rombos, vaya.
    Un abrazo y gracias por comentar.

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    Respuestas
    1. Je je. No me parece que sea fallido. Es difícil la transmisión sí, porque si lo haces muy evidente, pues eso, queda muy evidente, y si no... en mi caso además, muchas veces la gente saca imágenes mejores que las mías, je je, yo entonces me callo, claro.
      A ver a ver esos rombos.
      Gracias a ti, abrazos

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  5. Uy!! me estaba temiendo lo peor, un horno, manos finas elegidos y descartados. Todo hacía presagiar que hablabas de cierto holocausto.
    Sin embargo creo que era solo una pastelería, o quizá la cocina de un restaurante.
    Me ha gustado mucho, mucho.
    Felicidades.

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  6. Asun, gracias por parar por aquí. En mi imaginación era un obrador de pan en el sótano, con mucho calor, para que la protagonista esté deseando largarse de allí, como los que les tocó el horno.

    Miguel, eres un comentarista de primera. Decir lo que uno piensa, con humor, respeto, contenido y clase hay pocos. Te sigo, pero ¿dónde? ¿tienes blog?

    Un abrazo para los dos.

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