lunes, 2 de noviembre de 2026

Amnesia

AMNESIA

Que así, a bote pronto, no sabía cómo había llegado allí, sorry, murmuró una Agatha medio adormilada al sargento Howards cuando la encontró en aquel hotel de Harrogate. Durante cuatro días, aviones, buzos y más de quince mil voluntarios habían estado buscándola, temiéndose lo peor tras aparecer su vehículo junto a un lago, hasta que el policía entró allí un momentín a hacer pis y la halló tumbada en una hamaca de la piscina climatizada.

―¿Puedo traerle un té, señora, o quizá una copita de sherry para entonarse?  ―susurró el hombre. Se veía nevar copiosamente a través del ventanal empañado.

―Mejor traiga la botella, señor agente, y dos vasitos, y póngase usted cómodo. Coja un bañador y un albornoz de ahí, siéntese a mi lado, charlemos y bebamos. Oh, my Godness, vaya abdominales. Seguro que con su habilidad, delicadeza y sus dotes profesionales, honey, en una semana habré recordado.