lunes, 2 de noviembre de 2026

Plenilunio

PLENILUNIO

Casi me pierdo el parto de los mellizos. Estaba distraída, soplando sobre el hombro del mercader judío para volcar los montoncitos de monedas de plata y obligarle a contar una y otra vez sus ganancias de la jornada, cuando escuché el berrido del primer bebé. Claro, gruñí mientras me apresuraba a la alcoba de su esposa preñada: con la luna llena se le ha adelantado.

El primero había salido enseguida y la parturienta ni sufrió casi. Pero para el segundo, jeje, ya estaba allí mi sombra. Lo primero que hice fue enroscar el cordón umbilical en el cuello del feto y ponerlo de nalgas. Después, prolongar las contracciones y agotar a la madre, que a punto estuvo de desmayarse. Y por último, sugerir al oído de la comadrona ese tajo en el perineo, por donde finalmente sacaron al segundo, todo morado. Cuando me fui de allí, la mujer seguía desangrándose.