lunes, 2 de noviembre de 2026

¡Ay!

¡AY!

 

―A los guiris ―explicaba el dueño del chiringuito a Pepín, el camarero nuevo―, les sirves sangría con vino peleón a veinte euros la jarra. Cuando ya están piripis, tinto de verano sin alcohol, para que sigan consumiendo. Es el plan de rentabilidad del negocio. Más difíciles de mangonear son los del Imserso: si piden boquerones imitando el acento andaluz, les sacas media ración. Hale, atiende esa mesa. 

—¡Buenaz! ―saludó un jubilado de Valladolid―. Venimo a deguztá laz gamba de Huerva. ¡Y no vaya confundite, pisha, con laz der Pizuerga! 

«Una ración de verdad», subrayó en la comanda un sonriente Pepín.