El amor nace del deseo repentino de hacer eterno lo pasajero. (Ramón Gómez de la Serna).
viernes, 26 de diciembre de 2014
La ilusión del señor Floren
Por si acaso
A la vanguardia
Enojo
De andamios
Soliloquio
lunes, 1 de diciembre de 2014
El marido de la carnicera
El encargo
sábado, 22 de noviembre de 2014
Beatísima
Brujas
domingo, 9 de noviembre de 2014
Depredadores
Lapidación
domingo, 2 de noviembre de 2014
Champán y sal
Antes del Sapiens
Alumno aventajado
Insomnio
La venda
lunes, 13 de octubre de 2014
Pesca y caza
sábado, 11 de octubre de 2014
Esta noche te cuento
domingo, 5 de octubre de 2014
La cabina
LA
CABINA
Doris
está anudándose la bufanda para marcharse cuando suena el teléfono.
«Nunca
llego puntual al cole a recoger a Yeremi, carajo; tendré que ir pensando en
cambiar de empleo», piensa resignada mientras se restriega la nariz con el puño
y se coloca de nuevo el auricular y los cascos.
―Servicio de emergencias, buenas tardes.
Al
otro lado del hilo se oye una respiración profunda, como procedente de una
caverna.
―¡Por fin! ¿Hay alguien ahí? ¡Hola, hola, aquí! ¡A mí!
¡Socorro!
―Señor, ¿en qué puedo ayudarle?
―Me he quedado atrapado en una cabina y…
―¿Una cabina? ¿De ascensor?
―De teléfono, señorita. Y déjeme terminar, que solo me
quedan tres pesetas. Yo pensaba que esta llamada era gratis.
«¿Pesetas?».
―Escúcheme, joven. Esta mañana me metí aquí para telefonear
a mi jefe porque llegaba tarde…
―¿Dónde trabaja usted? ―pregunta por curiosidad. «Qué tío más viejuno,
¿no tiene móvil?».
―En Galerías Preciados. Desde su apertura, ¿eh?, soy de los
veteranos. Entonces se atascó la puerta y unos desalmados vinieron con un camión
grúa y me remolcaron hasta este almacén ¡lleno de cadáveres! Pero de camino me
he fijado bien, tome nota: está justo detrás de la fábrica de Mirinda, no tiene
pérdida. ¡Envíen ayuda, rápido…!
Cuando
se corta la llamada, Doris se abotona el abrigo, estornuda, «vaya, me he resfriado
otra vez», espera un par de minutos y como el hombre no vuelve a llamar, se
levanta y ahora sí se marcha.