Follow by Email

sábado, 31 de enero de 2015

Las palabras son cansancio

LAS PALABRAS SON CANSANCIO

«No resistiré otro golpe», gimió Gustavo mientras aquel peso pesado le empujaba contra una esquina del cuadrilátero. «A m´hija le quedan las lentejas… Mmm». Era una lucha desigual que su contrincante aprovechaba con cada gancho. «Fíjate qué sarpullido tengo aquí…». La gorda no descansaba y el siguiente directo le dejó contra las cuerdas. «Este es Lucas, mi sobrino nieto, a que es gracioso…», le espetó con voz triunfante pegándole la pantalla del móvil a la nariz.

Cuando sonó la campana y se abrió la puerta del ascensor, Gustavo se juró y perjuró que en adelante subiría andando hasta su oficina.